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El Salto del Tequendama: misterio, leyenda Bochica y el renacer del río Bogotá

Descubre la historia del emblemático Hotel del Salto, la leyenda muisca del Salto del Tequendama, el estado actual del río Bogotá y todo lo que necesitas para visitar esta joya turística y paisajística a solo una hora de la capital.

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⦿ Soacha, Cundinamarca
⏱ 4 min de lectura

La historia

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A solo 30 kilómetros al suroeste de Bogotá, donde la Sabana se quiebra drásticamente en un abismo de más de 157 metros de altura, el Río Bogotá se precipita en una caída de agua imponente envuelta en bruma, mitología y arquitectura de época. El Salto del Tequendama no es solo un accidente geográfico espectacular; es un hito sagrado para las culturas ancestrales, el escenario de uno de los hoteles más deslumbrantes de la Colombia del siglo XX y un símbolo vivo de la memoria ambiental del país.

Vista panorámica de la cascada del Salto del Tequendama precipitando sobre el cañón
Vista panorámica de la cascada del Salto del Tequendama precipitando sobre el cañón

La Leyenda Muisca: El Abrazo Sagrado de Bochica Para la civilización Muisca que habitaba el altiplano cundiboyacense, el Salto del Tequendama no existía originalmente. Según la tradición oral recogida por los cronistas, la Sabana de Bogotá era un valle fértil inundado por el capricho del dios Huitaca y la furia de Chibchacum, dejando a miles de pobladores sin tierras ni alimentos.

Desesperados, los habitantes clamaron al dios sabio Bochica, un anciano de túnica blanca y barba cana que se presentó en el borde de la inundación. Con su báculo de oro, Bochica golpeó fuertemente la gran barrera de rocas al suroeste de la sabana, abriendo una grieta monumental por la que las aguas represadas drenaron rápidamente. Así nació la cascada sagrada del Tequendama —cuyo nombre en lengua muisca traduce 'el que hierva el agua' o 'abismo ensordecedor'— permitiendo a los pobladores retornar a la agricultura y fundar la civilización que sorprendió a los conquistadores.

Estructura de arquitectura francesa del icónico Castillo del Salto del Tequendama sobre el borde del precipicio
Estructura de arquitectura francesa del icónico Castillo del Salto del Tequendama sobre el borde del precipicio

La Historia del Hotel del Salto: Elegancia, Abandono y Renacimiento A principios del siglo XX, la élite bogotana buscaba refugio de fin de semana en las zonas templadas cercanas a la capital. Entre 1923 y 1927, bajo el diseño del arquitecto Pablo de la Cruz, se construyó el pintoresco Castillo o Hotel del Salto del Tequendama. Una obra maestra de la arquitectura ecléctica con clara influencia francesa, levantada justo al borde del abismo y con balcones esculpidos directamente sobre la vertiginosa caída de agua.

Durante décadas, el hotel fue el centro del lujo y los banquetes de la aristocracia y la diplomacia nacional. Sin embargo, la creciente contaminación del río Bogotá a mitad del siglo XX y la disminución del caudal por la desviación para plantas hidroeléctricas causaron el cierre progresivo del hotel en la década de 1970.

Tras décadas de abandono que dieron origen a mitos urbanos, historias de fantasmas y leyendas trágicas, la estructura fue rescatada en 2012 por la Fundación Gran Estación de la Sabana y la Universidad Nacional. Hoy en día funciona como el Casa Museo Salto del Tequendama Biodiversidad y Cultura, un espacio dedicado a la divulgación científica, la historia del lugar y la concientización ambiental.

Tramo del río Bogotá antes de precipitarse por la caída del Tequendama
Tramo del río Bogotá antes de precipitarse por la caída del Tequendama

El Río Bogotá: De Arteria Sagrada a Desafío Ecológico El río Bogotá nace en el páramo de Guacheneque a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar con aguas cristalinas. Sin embargo, a lo largo de sus 380 kilómetros y su paso por la capital y zonas industriales, históricamente sufrió altos niveles de contaminación, convirtiendo al Tequendama en un recordatorio visual de la huella urbana.

En los últimos años, gracias a megaobras de infraestructura ambiental como la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre y la futura PTAR Canoas, el río ha comenzado un proceso histórico de recuperación. Hoy en día, al visitar el salto, es posible apreciar una importante disminución de los olores y el paulatino retorno de flora y avifauna autóctona a las laderas del cañón.

Recomendaciones Prácticas para Tu Visita Cómo Llegar: Puedes tomar transporte público desde el Terminal del Sur de Bogotá o el Portal Sur de TransMilenio con destino a San Antonio del Tequendama o Mesitas del Colegio, indicando al conductor que te dejas en el Museo del Salto. En vehículo particular, la ruta toma entre 45 minutos y 1 hora saliendo por Soacha.

Ingreso al Museo: La Casa Museo está abierta principalmente los fines de semana y festivos. La entrada tiene un costo módico de mantenimiento que incluye guianza histórica y ambiental.

Mejor Época para Ver la Caída: Durante la temporada de lluvias (abril-mayo y octubre-noviembre), el río incrementa considerablemente su caudal, ofreciendo un espectáculo visual y sonoro inolvidable.

Clima y Vestuario: El clima oscila entre frío y templado (13°C a 18°C) con alta humedad y bruma constante. Se recomienda llevar chaqueta rompevientos, calzado con buen agarre y cámara fotográfica.

Video

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Galeria de fotos

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Ubicacion y como llegar

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Opinion

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5.0
*****
2 opiniones
JA
Jav gonzalez
*****
Una de las panorámicas más famosas del centro del país. Visita obligada si se encuentra en Bogotá
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